mascahierro.es
palabras bajo el peso de la gravedad

6 de agosto de 2008

the piano has been drinking

Publicado en "en tierra de nadie" por mascahierro

No me resultar f√°cil escribir esto. A√ļn me da cierta sensaci√≥n de verg√ľenza. Pero es bien simple.

“Me gusta tomar una copilla de vez en cuando”

No es para tanto, pero me sigue causando la misma sensación el afirmarlo.

All√° de chaval incluso tuve √©poca abstemia. Los combinados y su glamour tuvieron la culpa de que acabase. Me encantaba como sonaba eso de “Bloody Mary” o “Tequila Sunrise”. No me gusta lo dulce en exceso y de ah√≠ al “Clavo Mohoso” made-in Chicho.

Luego fue la √©poca “ron”, Ron “Negrita”, y todo termin√≥ en blanco “Bacardi”. A√ļn lo practico, es el que mejor trata mi est√≥mago y se lleva bien con la cola, un poco dulce y bien √°cido por varias rodajas de lim√≥n.

Bueno, esto de beber es bastante estacional. Hubieron temporadas¬† estivales “tinto con casera” y rachas “medianitos” (we will never forget you “Eclipse”). Tambi√©n estuvieron los d√≠as de radio, d√≠as de mosto y moscatel.

Si vuelves la vista atrás no resulta difícil identificar un periodo de tu vida con lo que bebías o dejabas de ingerir.

Me sigue gustando. No lo niego. Está unido a mi cultura, me relaja, me ayuda a evadirme. No siempre encontramos la medida (una pena no tenerte cerca Escohotado), pero volvemos al infinitivo una y otra vez. Podría citar muchos episodios de mi vida íntimamente ligados al beber. No es beber por beber, es beber por vivir.

Pero no era de esto de lo que pensé escribir.

La idea era la sensaci√≥n. He cenado fuera, con un amigo. No ha estado mal: champi√Īones a la plancha, mejillones al¬† vapor con laurel y vino (creo), almejas y un poco de solomillo. Un rico vino tinto, a pesar del verano y del calor.

Me ha sentado increíble el vino. Me ha situado donde a todos nos gusta estar. Esa absurda sensación de que las cosas encajan, de que tu mente avanza rápido y tu lengua es capaz de pronunciar lo que habitualmente torpemente balbuceas. Incluso he llegado un poco más allá, esa sensación de falsa euforia. Y a pesar de la conciencia de que el vino me maneja, me siento feliz.

He disfrutado enormemente. He sonreído, he hablado con intensidad y sentimiento. Liberado de mi mismo.

Tan f√°cil, una buena cena y tres copas de vino. Lo habr√°s sentido muchas veces tal y como yo.

Ya lo decía Waits. El piano bebió, él no.

PD: Otro d√≠a, cuando se me olvide esta agradable sensaci√≥n, os cuento los malos momentos pasados por culpa de “una copa de m√°s”. O mejor no.